Una investigación realizada por Michelle Ramírez, estudiante de la Universidad Tecnológica de Querétaro.

Durante la investigación a desarrollar sobre las infecciones de transmisión sexual o las ITS en las que se define, examina, valora y analiza críticamente, indicando las causas y consecuencia que conlleva la mala información acerca del tema sexual y la salud, esto con el fin de dar conocer e informar acerca del tema. En las que las infecciones de transmisión sexual constituyen un problema serio de salud a nivel mundial. Hoy en día, el control de estas infecciones durante la etapa de adolescencia ha cobrado un auge creciente. Por tales motivos ha hecho necesario fortaleces las actividades de vigilancia y control de ellas.

Las consecuencias de la infección varían entre las diferentes poblaciones debido a que los factores biológicos, sociales, conductuales, económicos y programáticos influyen en las relaciones psico-sociales y en los resultados fisiológicos de las Infecciones de Transmisión Sexual.

Si no se manejan adecuadamente, puede generar costos altos, directos o indirectos, así como otras repercusiones para las personas y las comunidades. Estas infecciones influyen en las elevadas tasas de morbilidad y mortalidad. La capacitación de los adolescentes juega un papel importante en la calidad de la atención tanto en la sensibilización de los problemas específicos que afrontan los adolescentes, como en la atención de este grupo integral al igual que la participación comunitaria a su vez deber ser un eje en el mejoramiento de las prácticas en Salud Sexual.

La investigación realizada por la OMS (Organización Mundial de la Salud , 2019) menciona que las ITS son causadas por más de 30 bacterias, virus y parásitos diferentes, y se propagan predominantemente por contacto sexual Las ITS se propagan predominantemente por contacto sexual, incluidos el sexo vaginal, anal y oral. Algunas se pueden transmitir también por otras vías, como la sangre y los hemoderivados. Muchas de estas infecciones —en particular, la sífilis, la hepatitis B, el VIH, la clamidiosis, la gonorrea, el herpes y el VPH—, pueden transmitirse también de madre a hijo durante el embarazo o el parto.

Además de los datos y cifras que son muy contundentes como:

  • Cada día, más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual (ITS) (1,2).
  • Se estima que, anualmente, unos 376 millones de personas contraen alguna de estas cuatro infecciones de transmisión sexual (ITS): clamidiosis, gonorrea, sífilis o tricomoniasis (1,2).
  • Se estima que más de 500 millones de personas son portadoras del virus que provoca la infección genital por virus del herpes simple (VHS) (3).
  • Más de 290 millones de mujeres están infectadas por virus del papiloma humano (VPH) (4).
  • En la mayoría de los casos, las ITS son asintomáticas o se acompañan de síntomas leves que no siempre permiten diagnosticar la enfermedad.
  • Algunas ITS, como el herpes genital (VHS de tipo 2) y la sífilis, pueden aumentar el riesgo de infectarse por el VIH.
  • En 2016, más de 988 000 mujeres embarazadas contrajeron la sífilis, lo cual dio lugar a más de 200 000 muertes del feto o el recién nacido (5).
  • En algunos casos, las ITS tienen consecuencias graves para la salud reproductiva más allá del impacto inmediato de la propia infección (por ejemplo, infertilidad o transmisión maternoinfantil).
  • En el Programa de vigilancia de la resistencia de los gonococos a los antimicrobianos se han observado unos índices elevados de resistencia a las quinolonas, un aumento de la resistencia a la azitromicina y la aparición de resistencias a las cefalosporinas de espectro ampliado. La farmacorresistencia, sobre todo en el caso de la gonorrea, es un problema grave que podría impedir que se redujeran las ITS en el mundo.

IMMS (IMSS, s.f.)dice que una persona infectada puede seguir propagando la enfermedad sin saber que la tiene, si no presenta síntomas y la infección pasa desapercibida. estas enfermedades las pueden presentar personas de cualquier edad y sexo, pero los adolescentes y adultos jóvenes son los que están en mayor riesgo ya que Las enfermedades de transmisión sexual, son un grupo de enfermedades que se contagian durante las relaciones sexuales sin protección. Son causadas por virus, bacterias, hongos y otros gérmenes microscópicos.

INSP (INSP, 2006) promueve que las condiciones socioculturales que inciden en la evolución de las prácticas sexuales y en el riesgo epidemiológico de contraer infecciones.

Las ITS siguen siendo un serio problema de salud tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo. No obstante (CENSIDA, 2011), mantiene datos epidemiológicos desglosados por regiones muestran que tanto la prevalencia como la incidencia de las ITS son más altas en los países en vías de desarrollo que en los países industrializados.

Además, los datos disponibles en distintas regiones el mundo revelan que las ITS afectan de manera particular a las personas que viven en poblaciones marginadas, ya que generalmente estas personas tienen problemas para acceder a los servicios de salud, a lo que se suma el hecho de que las zonas marginadas carecen de personal calificado y equipo que permita un diagnóstico confiable de las ITS. En lo que respecta a la mayor o menor prevalencia de las ITS entre los distintos países y grupos poblacionales, la OMS ha señalado que: “Cualquier cifra a nivel mundial, puede ocultar la gran diferencia en incidencia y prevalencia que existe en distintas regiones y países. Aún en los países, la prevalencia podría ser alta en grupos específicos de alto riesgo o en la población en general”. Es obligación del Estado y de la sociedad en su conjunto trabajar para garantizar que todas las personas puedan acceder a servicios de salud que ofrezcan prevención y tratamiento de las ITS mediante intervenciones eficaces.

Otro informe redactado por la CDC (Centros para Control y la Prevención de Enfermedades, 2018) aclara que se puede contraer una ITS al tener relaciones sexuales vaginales, anales u orales con alguien que tenga alguna de ellas. Cualquier persona sexualmente activa puede contraer una enfermedad de transmisión sexual. Ni siguiera es necesario hacer el acto sexual completo (tener relaciones sexuales anales o vaginales) para contraer una ITS. Esto se debe a que algunas de estas enfermedades, como el herpes y el VPH, se propagan por el contacto de piel a piel.

Los expertos en el tema como los son las personas que padecen de alguna ITS quienes por experiencia propia saben lo que es vivir con una infección y como han vivido el proceso de tratamiento o de evolución o mutación de estas infecciones, al igual que los doctores (Ginecólogo, Infectólogo, Urólogo, Proctólogo o Médico General) quienes son quienes al igual que el paciente viven los procesos y los tratamientos que se les proporciona a los pacientes además de prolongar el periodo de vida y que la información que estos dos individuos como lo es el especialista y el portador sirvan de experiencia para que otras persona concienticen sobre cuidar su vida sexual.

Las ETS son más que un motivo de vergüenza. Son un problema de salud grave. Si no reciben tratamiento, algunas ITS pueden producir daños permanentes, como esterilidad (incapacidad de tener hijos) e incluso la muerte (en el caso del VIH/SIDA).

Para llevar a cabo esta investigación se definieron diferentes escenarios para llegar a los objetivos planteados como el hogar, análisis de entrevistas y consultorios médicos que son quienes viven el proceso y de las personas quienes padecen de una ITS.

El principal objetivo de esta investigación es informar y dar a conocer los riesgos que provocan las ITS en México.

Para dar inicio a la investigación se plantean dos interrogantes ¿Qué son las infecciones de transmisión sexual y cómo se contraen? ¿Qué consecuencias tiene el contraer una ITS? Además de implementar una estrategia educativa sobre las Infecciones de Transmisión Sexual en las que estas tienes efectos profundos en la salud sexual y reproductiva del mundo, en la que cada día, más de un millón de personas contraen ITS y sus complicaciones, no están distribuidas uniformemente entre la población, pues sólo algunos grupos específicos son los que se encuentran en riesgo de adquirirlas o transmitirlas; a ellos se les debe reconocer con el fin de incluirlos en los programas de vigilancia y control. Hay también algunos subgrupos de individuos que sufren particularmente las complicaciones; por ejemplo, las mujeres que inician su actividad sexual a edad temprana y que tienen varias parejas en lapsos cortos.

El problema de las ITS no se conoce debidamente en México; las pocas clínicas especialmente instaladas con ese propósito atienden a un número muy limitado de hombres y trabajadoras sexuales, de tal manera que la información que se desprende de su actividad no es representativa de lo que ocurre en la población. Sin embargo, se ha estimado que la frecuencia de ITS en la población general fluctúa entre 0.1 y 0.5%; en cambio, para la población considerada como de alto riesgo, se calcula una frecuencia que va de 10 a 20%. La población más afectada se encuentra entre los 18 y 24 años de edad, y la relación hombre-mujer es de entre 7 a 10 por uno. Es por ello que el tema sea bien desarrollado y planteado de manera que sea entendible y claro y con el objetivo principal conocer y cuidarse. El propósito de este trabajo es presentar los aspectos más sobresalientes y actualizados de la prevención de las enfermedades adquiridas por contacto sexual; asimismo, se describen las manifestaciones clínicas de las mismas, se ofrecerán algunos recursos clínicos y de laboratorio que permitan precisar el diagnóstico, respalden el o los esquemas de prevención y, asimismo, faciliten el seguimiento y la vigilancia epidemiológica de la población potencialmente expuesta al riesgo de contacto y transmisión. La premisa de esta investigación es saber, saber cuidarse.

Con esta investigación se pretende llegar a la conciencia de quien lo lee ya que la salud es primordial para la vida, cuidarse es parte de ello y conocer nos orienta a cuidarnos, dentro de la investigación el limitante es que el lector no ponga en práctica lo que aprende y que se de un mal uso a la información que se encuentra dentro de la investigación.

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son conocidas también como enfermedades venéreas (en honor a la diosa romana Venus que es el equivalente a la diosa griega del amor y la belleza Afrodita) y su definición obedece al modo de transmisión de las mismas ya que se adquieren mediante el contacto sexual: vaginal, anal u oral. Esta diosa era la imagen de fuente carnal de los romanos de obtener placer, por lo que luego se les consideró a las prostitutas como la fuente de dicho placer y por tanto, también la obtención de todo tipo de infecciones, por tanto, los infectados también debían ser castigados por sus pecados. A finales del siglo XV aparecen en Europa los primeros indicios de infecciones de transmisión sexual que fueron consideradas como un castigo celestial por excesos sexuales (Díaz, 2010) (Domínguez Soto & Díaz Gonzalez , 2008) (Gamboa, 1998) en (Cruz, 2014).

En la actualidad, la manera de pensar y de ver la sexualidad ha cambiado, de acuerdo con las estadísticas realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) (Organización Mundial de la Salud , 2019) estima que, en 2016, hubo unos 376 millones de nuevas infecciones de alguna de estas cuatro ITS: clamidiasis (127 millones), gonorrea (87 millones), sífilis (6,3 millones) y tricomoniasis (156 millones). El número de personas con infección genital por el VHS (herpes) supera los 500 millones, y hay más de 300 millones de mujeres infectadas por VPH, la principal causa de cáncer cervicouterino. Cerca de 240 millones de personas padecen hepatitis B crónica. Tanto el herpes genital como la hepatitis B se pueden prevenir mediante vacunación.
Más allá del efecto inmediato de la infección y las estadísticas, las ITS pueden tener consecuencias graves.

  • Algunas ITS, como el herpes y la sífilis, pueden multiplicar por tres o incluso por más el riesgo de contraer el VIH.
  • La transmisión de una ITS de la madre al niño puede causar defunción fetal o neonatal, prematuridad e insuficiencia ponderal al nacer, septicemia, neumonía, conjuntivitis neonatal y anomalías congénitas. En 2016, más de un millón de embarazadas tenían sífilis activa, que causó complicaciones en alrededor de 350 000 partos, entre ellas 200 000 muertes del feto o el recién nacido (5).
  • La infección por el VPH provoca anualmente 570 000 casos de cáncer cervicouterino y 300 000 defunciones (6).
  • Algunas ITS, como la gonorrea y la clamidiosis, son causas importantes de enfermedad inflamatoria pélvica e infertilidad femenina.

A pesar de lo anteriormente expuesto, la Organización Panamericana de la Salud (Organización Panamerica de la Salud , 2004) destaca que los programas de prevención y atención de las ITS siguen teniendo un impacto limitado por diversos motivos, entre los que cabe destacar:

  • recursos limitados para la prevención y la atención. Esto hace que los sistemas de vigilancia sean débiles y, por tanto, que sea imposible determinar las tendencias, cuantificar la situación y evaluar los programas;
  • la prestación de servicios suele hacerse por medio de clínicas especializadas en ITS que a menudo brindan cobertura a poblaciones especiales que podrían resultar estigmatizadas;
    se ha asignado demasiada importancia al diagnóstico etiológico de las ITS, hasta en lugares donde no es viable;
  • se ha asignado poca importancia a la educación del paciente y a otras iniciativas para prevenir la infección (por ejemplo, educación y promoción sobre el uso correcto del condón e información sobre la notificación a la pareja).

Las consecuencias de las infecciones varían entre las diferentes poblaciones debido a que los factores biológicos, sociales, conductuales, económicos y programáticos influyen en las reacciones psico-sociales y en los resultados fisiológicos de las ITS. Si no se manejan adecuadamente, las ITS pueden generar costos altos, directos o indirectos, así como otras repercusiones para las personas y las comunidades. Estas infecciones influyen en las elevadas tasas de morbilidad y mortalidad materno-infantil y tienen consecuencias tales como infertilidad, embarazo ectópico, bajo peso al nacer, e infección por el VIH cuando no se tratan adecuadamente y a tiempo.

Todas las personas que tienen alguna ITS no tratada se encuentran expuestas a varios riesgos graves, pero la probabilidad de que se manifiesten es mayor en entornos donde el acceso a la atención es limitado y el tratamiento es ineficaz. Esta situación se presenta en muchos países en desarrollo donde las ITS se encuentran entre las primeras cinco razones por las que los adultos acuden en busca de servicios de atención de salud (Organización Panamerica de la Salud , 2004).

Por el contrario, (Vidal Borrás & Hernández González , 2017) menciona que la práctica de sexo protegido es una de las principales estrategias de prevención de las ITS; al evaluar este aspecto se observó que en el grupo de estudio y control más de la mitad no utilizaban el condón en sus relaciones sexuales. Pérez Villegas y colaboradores, mostraron en sus resultados, que de las pacientes que han tenido más de una pareja sexual en un año, 70 % presentó algún tipo de ITS y no usó el condón, solo 22 % de ellas refirieron saber que estas enfermedades se contagian por vía sexual y 62 % conocía que el preservativo es un método que protege de las ITS.

Cambios no frecuentes de pareja fue un comportamiento mayoritario en nuestro estudio, lo cual resulta alentador si se tiene en cuenta que este es un elemento importante para la prevención de adquirir una ITS y traduce la adquisición de valores como la fidelidad a la pareja.

La práctica de sexo protegido es una de las principales estrategias de prevención de las ITS; al evaluar este aspecto se observó que en el grupo de estudio y control más de la mitad no utilizaban el condón en sus relaciones sexuales. Pérez Villegas y colaboradores, mostraron en sus resultados, que de las pacientes que han tenido más de una pareja sexual en un año, 70 % presentó algún tipo de ITS y no usó el condón, solo 22 % de ellas refirieron saber que estas enfermedades se contagian por vía sexual y 62 % conocía que el preservativo es un método que protege de las ITS. Para la Fundación Mexicana para la Salud (Fundación Mexicana para la salud, 2011) agrupa en 3 categorías los factores que incrementan el riesgo de contagio de ITS.

Factores biológicos:

  • Edad. Las y los jóvenes corren mayor riesgo cuando la iniciación sexual se da en la adolescencia temprana o antes. En las mujeres jóvenes la mucosa vaginal y el tejido cervical es inmaduro, lo que las vuelve más vulnerable a las ITS.
  • Estado inmunológico. El estado inmunológico del huésped y la virulencia del agente infeccioso afectan la transmisión de las ITS. Las ITS aumentan el riesgo de transmisión de VIH, pero también el VIH facilita la transmisión de las ITS y agrava las complicaciones de las mismas, ya que debilita el sistema inmunológico.
  • Tipo de relación sexual. Las ITS pueden entrar al organismo con mucha mayor facilidad a través de las mucosas de la vagina, recto o boca que por la piel. Dado que en las mujeres la superficie mucosa de la vagina que se pone en contacto con el agente infeccioso es más grande, ellas pueden infectarse más fácilmente. Los 40 hombres y mujeres que tienen coito anal, debido a la exposición de la mucosa rectal también tienen más posibilidades de infectarse.
  • Durante el coito, la pareja receptora (hombre o mujer) por lo general se encuentra más expuesta a las secreciones genitales en cuanto a cantidad y duración de la exposición. La falta de lubricación, así como una mayor vascularización de la zona, pueden facilitar lesiones o el ingreso de infecciones; como sucede durante los cambios en el cuello uterino durante el ciclo menstrual, el uso de hormonas o ante la presencia de hemorroides en el recto u otra patología ano rectal.
  • Circuncisión. Estudios recientes sobre prevención del VIH han demostrado una eficacia del 68% cuando la pareja sexual se encuentra circuncidada. El tener prepucio, es considerado como riesgo en la adquisición de las ITS.

Factores conductuales:

Las conductas que aumentan el riesgo de infección incluyen:

  • Tener relaciones sexuales bajo el efecto del alcohol u otras drogas
  • Tener varias parejas sexuales simultáneas.
  • Cambiar frecuentemente de parejas sexuales.
  • Mantener contacto sexual con parejas “casuales”, trabajadoras y/o trabajadores sexuales o sus clientes sin protección.
  • Compartir juguetes sexuales sin limpieza adecuada previa, que se utilicen en vagina, ano/recto o boca.
  • Tener relaciones sexuales con penetración y sin protección.
  • Haber tenido una ITS durante el último año, ya que se corre el riesgo de volver a contraer la infección si no se modifica la conducta sexual.
  • Tener relaciones sexuales bajo coerción o violencia.

Factores sociales:

  • Diferencias de poder. En una relación sexual cuando existen jerarquías, poder económico, diferencias de edad o aspectos culturales que establecen discriminación hacia un grupo de la población se dan diferencias de poder que ponen en desventaja a una de las partes. En muchas culturas, las mujeres toman 41 pocas decisiones sobre sus prácticas sexuales, lo que les impide protegerse mediante el uso de condones. Un hombre o mujer que es penetrado bajo coerción, que es menor de edad o cuando ofrece un servicio sexual tiene menores posibilidades de negociación y mayores posibilidades de ser infectado.
  • Contextos de mayor riesgo. Existen grupos de personas especialmente vulnerables a las ITS porque se encuentran en situaciones que dificultan la prevención de las mismas, como son la privación de la libertad, índices altos de violencia sexual o social o de estigma y discriminación, menor acceso a información o servicios de salud sexual adecuados o situaciones donde los usos y costumbres dificultan la negociación de prácticas sexuales protegidas.

Estos grupos incluyen:

  • Hombres que tienen sexo con hombres (HSH).
  • Mujeres transgéneros.
  • Trabajadoras y trabajadores sexuales y sus clientes.
  • Hombres o mujeres que tienen múltiples parejas sexuales simultáneas.
  • Hombres o mujeres alejados de sus parejas sexuales habituales: conductores de largas distancias o soldados.
  • Personas privadas de la libertad.
  • Mujeres y hombres que viven violencia sexual.
  • Jóvenes sin información y servicios adecuados.
  • Poblaciones indígenas o marginadas.
  • Población migrante.
  • Mujeres embarazadas.

Dada la magnitud del problema de las ITS, Instituciones como la Secretaria de Salud y el IMSS entre otras, han recurrido a estudios relacionados con la sexualidad, vinculando aspectos sexuales y conductuales, para determinar las practicas de alto riesgo: para tal efecto se desarrollaron diversos métodos entre los que se encuentran: encuestas de conocimientos, de actitudes, creencias y prácticas sobre sexualidad, que posteriormente fueron analizadas de manera cualitativa o cuantitativa (Gómez, 1995) en (Raudales, 2008).

Villaseñor, (1996) en (Cruz, 2014) hace especial énfasis, en que los modelos tradicionales de educación sexual tienen pobre impacto para evitar o modificar las conductas de alto riesgo, dado que limitan la transmisión de información, desvinculando aspectos psico-educativos, culturales y sociales sobre la sexualidad: por lo que sugiere que la educación sexual se integre a la educación institucionalizada y al mismo tiempo sustentarse con teorías científicas e investigación permanente.

Cabe mencionar que la salud sexual es un tema que ha sido muy relevante a partir del Siglo XX. Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la salud sexual es un proceso continuo de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad. La salud sexual se evidencia en las expresiones libres y responsables de capacidades sexuales que conducen al bienestar personal y social, enriqueciendo la vida individual y social. No es simplemente la ausencia de disfunciones, enfermedades y/o malestar (OPS/OMS, 2000) en (Rodriguez, 2011).

Dentro de las investigaciones realizadas por (Juárez & Gayet , 2005), México experimenta una tensión entre un gobierno que hace esfuerzos por abrirse al tema de la sexualidad, y una sociedad dividida y en lucha al respecto. Esto hace que los resultados devengan a veces contradictorios. Acciones bien planeadas por las autoridades de gobierno, tanto de educación como de salud, pueden ser obstaculizadas por las familias.

Se han encontrado gran cantidad de inconsistencias en la aplicación de las políticas para adolescentes. Existen numerosos organismos con programas dedicados a los jóvenes, pero sin coordinación operativa entre ellos. Respecto a la salud, el área encargada de salud reproductiva no trabaja de manera integrada con el área dedicada a ITS/sida. Además, si bien ha habido algunos esfuerzos encaminados a la prevención del VIH/sida, las otras ITS han sido totalmente descuidadas. En materia de educación, hay múltiples organismos (gubernamentales y no gubernamentales) que elaboran materiales educativos sobre estos temas, sin vinculación entre unos y otros. Esta superposición de esfuerzos ha hecho que las acciones sean menos costo-efectivas.
El programa de salud reproductiva de adolescentes es considerado prioritario dentro de las actuales políticas del gobierno. Sin embargo, no se le ha adjudicado presupuesto específico. En algunos casos hay carencia de personal y desabastecimiento de métodos anticonceptivos y condones. En todos los casos, no se han destinado recursos para materiales educativos y capacitación. Los documentos programáticos establecen la confidencialidad, la gratuidad y el respeto al anonimato en los servicios para adolescentes. En la práctica, estas condiciones no siempre se cumplen.
Para cumplir con el objetivo de esta investigación y que se realice de forma creativa y de manera que sea entendible se llevara a cabo el método de investigación fenomenológico, la cual fue originada por Edmund Husserl a mediados de 1890; se caracteriza por centrarse en la experiencia personal, en vez de abordar el estudio de los hechos desde perspectivas grupales o interaccionales. La fenomenología descansa en cuatro conceptos clave: la temporalidad (el tiempo vivido), la espacialidad (el espacio vivido), la corporalidad (el cuerpo vivido) y la relacionalidad o la comunalidad (la relación humana vivida). Considera que los seres humanos están vinculados con su mundo y pone el énfasis en su experiencia vivida, la cual aparece en el contexto ele las relaciones con objetos, personas, sucesos y situaciones (Álvares, 2003). En la que se utilizará la técnica de observación y análisis de documentos teniendo como objetivo la comprensión de la experiencia vivida y su complejidad; esta comprensión, a su vez, busca la toma de conciencia y los significados entorno del fenómeno.

Bibliografía

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