Por mis hijos… ¡Lo que sea!

Ser mamá es una de las bendiciones más hermosas que la vida nos puede regalar a nosotras las mujeres, y sin importar que tan adecuado haya sido el momento que el destino escogió para convertirnos en mamás, siempre será el indicado.

Si bien es cierto, en ocasiones nos convertimos en mamitas a muy temprana edad por irresponsables, también es claro que al tomar la decisión de traer al mundo a un angelito es haber asumido el reto que significa hacerte cargo de una vida, no solo para permitir que llegue sino también para protegerla, educarla y sobretodo estar pendiente de que nunca le falte nada.

Amo mis hijos

Sin importar las circunstancias, cada quien es responsable de sus actos y por eso es que con seguridad puedo decir: ¡Por mis hijos, lo que sea! Porque realmente no hay fuerza que mas ate dos corazones que aquella que se siente por ese ser indefenso que las mujeres cargamos en nuestro vientre durante nueve meses.

Una mujer es tan vulnerable como lo quiera hacer ver por otros cuando se lo propone, pero todo cambia en el momento en que queda embarazada, pues las fuerzas se multiplican, los sentidos se agudizan, las emociones no se controlan y a partir de ese momento dejamos de ser humanas para convertirnos en fieras capaces de proteger con su vida a sus hijos, a nuestros hijos.

Por eso chicas, si ya son mamitas, jamás dejen de luchar por sus hijos, pues ningún corazón es tan grande, ni late más rápido que cuando se enamora de una semilla a la que le ayudó a dar vida. Y si por el contrario, aún no han tenido la oportunidad de vivir esta hermosa experiencia de calmar llantos, aliviar dolores y cumplir caprichos, sigan el curso de sus vidas y valoren a sus mamás, pues solo ellas pueden amarlas con esa incondicionalidad que lo hacen, no se disgusten con ellas, todo lo hacen por protegerlas… Cuando les toque a ustedes el turno, seguramente las entenderán.

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