De niña a mujer

Son varios los peldaños que nosotras las chicas debemos subir a diario para crecer, no solo física sino también mentalmente, pues nuestra madurez empieza por cada pensamiento que tenemos, al mismo tiempo que nuestro cuerpo va cambiando.

Desde que somos unas niñas nos preocupamos por ser grandes, tanto así que tomamos el maquillaje de mamá y lo desperdiciamos por toda la casa intentando vernos como ella, sin contar que sacamos sus tacones a escondidas tratando de caminar como mujercitas, cuando ni siquiera hemos terminado de mudar nuestros dientes de leche.

Y bien, así transcurre nuestra vida como chicas queriendo ser grandes como mamá; algunas soñamos con ser hermosas reinas o modelos, mientras que otras sueñan con ser las mejores ejecutivas, sin contar de aquellas que dentro de su inocencia solo quisieran ser mamás, sin darse cuenta que esa profesión no es fácil.

De niña a mujer

Pero bien, no hay nada que defina esa transición de niña a mujer mejor que eso que no perdona, lo que nos pasa a todas entre los 11 y los 13 años, si… La pubertad, esa etapa que no solo viene acompañada por el acné, el molesto vello corporal, el crecimiento de los senos o el ensanchamiento de nuestras caderas, pues como si esto fuera poco, se le suma la llegada de la visita más odiada y menos esperada de todas las mujeres: La menstruación.

La menstruación deja una huella la primera vez que nos visita, una huella que realmente no se puede borrar, pues es el inicio de una nueva etapa en tu vida, en donde tus hormonas empiezan a cambiar, en donde empiezas a redescrubrirte y a entender el hecho de ser mujer en todo su esplendor.

Pasar de niña a mujer con la llegada de la menstruación es descubrir las capacidades de tu cuerpo, como por ejemplo lo hermosa que puedes ser en ese proceso de evolución por el que atraviesas, así mismo ver como cambia tu cuerpo para indicarte que ya esta listo para recibir una nueva vida y cuidarla durante nueve meses en tu vientre, que es la principal relación que tiene la menstruación con nosotras.

Finalmente, pasar de niña a mujer es una oportunidad de la vida para ser lo que siempre soñaste ser de niña: En una oficina, en casa o tal vez en una pasarela de modelaje, realmente no lo sé. Cada quien atraviesa cada etapa de su vida como la vida misma se lo permita, teniendo en cuenta de que dejar de ser una niña para ser una mujer no es solo de tacones sino de inteligencia, porque de nada sirve que crezcas de cuerpo, si aún sigue vacía tu cabeza.

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