Mujeres, a ver Fútbol carajo!

El Mundial Brasil 2014 fue un hermoso monstruo de 32 cabezas que, dentro de 16 días, devoro por completo la atención de los hombres del mundo y condeno al género femenino a la invisibilidad.

El Fútbol es un enemigo peligroso, pero no invencible. La clave para derrotarlo reside en conocer sus secretos, cuál es el inescrutable embrujo que ejerce sobre los cromosomas xy y, finalmente, dejarse caer en sus redes.

Y es que la Copa América, y sus largos días, además de la ofrenda de interacción con los hombres a nuestro alrededor, nos regalará el sudor, las lágrimas y los músculos de centenares de los especímenes masculinos más aptos para la supervivencia en ese juego de guerra que es el fútbol.

Felizmente, las mujeres tenemos una doble manera de disfrutar del deporte más hermoso del mundo. Podemos llegar a entenderlo como para realmente regocijarnos con cada 90 minutos de épica, de danza y de magia, pero también podemos gozar con el esfuerzo de 44 piernas musculosas, 132 cuadraditos abdominales y una infinidad de tatuajes que tan solo esperan el pitazo final para saltar de las pantallas a nuestras fantasías.

Yo veo fútbol, pero estos eventos me divierten, me transportan como recoge bolas femenina en un partido, -un partido de esos en donde uno morbosea a esos 22 hombres carajo!-. El 50% de mi disfrute se centra en lo que está sucediendo en la cancha, cómo los equipos despliegan su táctica y técnica para destrozar los sueños de otro país, pero el otro 50% es el suspenso a la espera de que un iluminado director de cámara haga primeros planos de mis favoritos y/o tome la poco probable decisión de mostrar el intercambio de camisetas al final.

Mujeres, a ver fútbol

Créanme, como los buenos placeres de la vida, se hacen esperar y, cuando llegan, colman todas las expectativas: Abdominales por los cuales podrías escalar, pectorales que brillan y brazos que podrían rescatarte y/o condenarte a las llamas.

Pero como no todo en la vida es ilusión, también vamos a entrenarnos para luchar contra la invisibilidad a este lado de la pantalla plana.

Para el día, ganaremos capacidad de análisis, vocabulario, modales y conocimiento de estrategia y de los antecedentes de los jugadores para que puedas sobrevivir a los partidos y poder comunicarte con tu pareja, tu novio, tus amigos y, quién sabe, hasta ganar uno que otro premio en la polla.

Y, para la noche, mejor que un puchero y hasta que la lencería -que seguro te asegurará solo un polvo distraído cuando no haya partido- lo único que te permitirá mantener la atención de quien comparte tu cama es aprender a disfrutar de este dictador (Fútbol – Copa América Chile 2015) con tesoros escondidos y, por qué no, aplicar precisamente sus tácticas para seducirlo.

Yo, le apostaré al equipo tricolor para poder ver la mayor cantidad de partidos con estas bellezas corriendo con el amarillo, azul y rojo más hermoso del mundo como fondo.

La invisiblidad no podrá contra nosotras. Los fuera de lugar no nos harán daño. Los penales dudosos tampoco. Ni las pantallas de 52 pulgadas en casa del mejor amigo de tu novio. Esta Copa, venceremos nosotras. ¡A jugar, carajo!

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